15 Jul Estar bien para tu/s hijos/as, y para disfrutar esta etapa
Muy bienvenida. Me alegra encontrarnos una vez más para conversar sobre lo que mueve a muchas mujeres que quieren estar bien por y para sus hijos, y por y para sí mismas.
Que quieren dar un vuelco a su salud emocional, y necesitan volver a su centro y encontrar distintas maneras de aprender a hacerlo cada vez que sea necesario.
«Quiero estar bien para mis hijos.»
«Quiero disfrutar más esta etapa.»
«Necesito volver a mi centro.»
Éstas son algunas de las frases que usualmente escucho cuando llega una mamá por acompañamiento.
Si no me conoces, mi nombre es María de los Ángeles Lagos, psicóloga dedicada a acompañar a madres y a profesionales de la salud, la educación y la ayuda a recuperar la calma, y transitar con mayor claridad y sentido momentos de cambio e inflexión importante.
Y la maternidad y la crianza es, sin duda, una de las etapas que más nos transforma.
Así es que si llevas un buen tiempo dedicando gran parte de tu energía y vida a cuidar a tus hijos y sientes que ha llegado el momento y la oportunidad de darle espacio a tu bienestar, felicidad, y al vínculo que estás creando con tus hijos/as de una manera más consciente, bienvenida.
Ahora:
- estar comprometida con tu crecimiento,
- querer disfrutar más de tu familia,
- fortalecer tu relación de pareja,
- sentirte tranquila contigo misma
- y tener la confianza de que, aunque haya dificultades podrás enfrentarlas…
…suele ser el punto de partida.
Sin embargo, muchas veces el camino comienza a hacerse cuesta arriba, porque empiezas a sentirte:
- emocionalmente sobrepasada,
- reaccionas de maneras que no te gustan,
- dudas de ti,
- las críticas te afectan demasiado,
- no sabes con claridad qué necesitas,
- sientes que tu futuro no se ve muy claro,
- y te sientes exhausta
Y es entonces, cuando muchas veces se instala la irritabilidad, la culpa, la tristeza, la sensación de no ser suficiente, el vivir improvisando cada día y la impresión de que simplemente estás sobreviviendo.
Si te reconoces en esto, presta atención a estas 4 propuestas para empezar a detener este ciclo, y dar aire fresco a la forma en la que vives esta etapa.
1. Aprende a estar contigo misma en calma.
Es cierto que en este momento todo en tu entorno parezca caótico, ruidoso, interrumpido y a ratos desesperante.
Por eso, y con mayor razón, si quieres una vida más consciente, auténtica y conectada, en lugar de luchar constantemente contra lo que sientes, es clave que aprendas a integrarlo con calma.
Volver a escucharte y volver a confiar en ti. Es momento de trabajar en ello.
Esta es una invitación también a aprender a regularte emocionalmente, y a permitirte trabajar en las causas profundas de tus desbordes recurrentes con apertura y sabiduría.
Si logras mantener una cierta estabilidad y base firme, los desafíos no te derribarán.
2. Reencuéntrate
Muchas cosas en ti a todo nivel están cambiando y seguirán haciéndolo, por tanto es clave en esta etapa darte espacios para redescubrir quién eres, en quién te estás transformando y quién quieres llegar a ser.
Es necesario en este punto dar tiempo a remirarte, atender tus heridas, reinventarte, reconectar con habilidades nuevas, y a aprender acoger tu vida actual con aceptación, fortaleza, visión y calma.
Es un momento clave y una gran oportunidad para sentar nuevas bases a la relación que tienes contigo y tu vulnerabilidad de aquí en adelante.
Recuerda que estás en un momento de transición y cambio profundo y decisivo.
3. Construye una visión a futuro esperanzadora
Los momentos de caos, incertidumbre y reorganización, pueden consumir toda nuestra energía y pueden parecer eternos, pero no lo son.
Es buena idea dar un paso atrás, tomar una perspectiva más amplia de lo que estás viviendo.
Esto a su vez te permitirá – y es necesario que lo hagas – trabajar y proyectar una visión y estilo de vida a futuro con mayor compasión y esperanza.
La invitación aquí es a ir integrando la historia que rodea a cada uno y lo que queremos construir juntos como familiar.
Si hoy es todo difícil y desafiante, aférrate y nutre esos valores y metas por las cuales hoy te la estás jugando.
4. Aprende desde ya nuevas formas de descansar
Descansar no significa únicamente dormir.
Significa también aprender a detener la exigencia permanente.
Significa sacarse la camiseta de «supermamá».
Y adoptar formas de cuidar y recuperar tus energías cada día, de manera simple y constante. ¿Qué puede ser más vital y benevolente que eso?
Te invito querida, a reflexionar y a decantar estar 4 simples ideas hoy como un primer paso.
Luego de ello vendrá un el siguiente momento, que consiste en que actives y aprendas a ir creando constantemente nuevas redes de apoyo moral, logístico y terapéutico ajustadas a lo que en el momento necesiten.
Pues ya sabemos que sola no es posible.
«Aprendí a conectar conmigo y con mis emociones, a sobrellevar momentos difíciles»
«Pude ver el panorama desde arriba»
«Dejé de pensar tanto en los ‘debería ser'»
«Disfruto y estoy presente en los momentos»
«Conecto más con mi hijo»
«Mi pareja me ve más empoderada»
«Mi hermano me preguntó si me gané la lotería»
Estas son las frases que me han dicho algunas mamás tras semanas de acompañamiento.
Detrás de cada una hay un proceso de mirarse con honestidad y permitirse conectar con sus dolores acompañadas con terapia.
Porque en un momento en el que estás más vulnerable física y emocionalmente es importante:
- Calmar y reeducar tu sistema nervioso.
- Regular tus emociones.
- Comprender lo que esta etapa está removiendo en ti.
- Conocerte más profundamente.
- Fortalecer la relación contigo misma.
- Aprender herramientas concretas para afrontar futuras situaciones difíciles.
- Recuperar la capacidad de descansar y vivir con mayor calma.
No se trata de aprender a controlar a tus hijos o a ti misma.
Se trata de aprender cómo estar tú bien para poder acompañar esta etapa de sus vidas con mayor paciencia, presencia y claridad.
No hay cambios duraderos al obtener un poco de alivio momentáneo, desahogarte un rato, o resignarte pensando «bueno, somos muchas las que estamos mal… hundámonos todas juntas».
No los hay.
Por eso este mensaje es una invitación a que te apoyes en espacios y metodologías que ya existen y están ahí para ti.
Desde el año 2020 he tenido el privilegio de poder acompañar a muchas mujeres en este camino, y una de las cosas más emocionantes del proceso es ver cómo poco a poco vuelven a sentirse ellas mismas.
Tal vez este también sea tu momento.
Porque cuando tú estás mejor, todo a tu alrededor también comienza a transformarse.
Espero estas letras te hayan devuelto esperanza, alivio y motivación.
Si quieres mi ayuda, escribe a hola@mangeleslagos.com y demos el paso siguiente juntas.
Un abrazo
María de los Ángeles Lagos.